jueves 29 de octubre de 2009

La observación puede confirmar la efectividad de las advertencias.

La observación meteorológica es el pilar de la modelización numérica (pronóstico moderno), como también, información imprescindible para la confección y confirmación de la efectividad de las advertencias meteorológicas en diversas escalas temporales, pudiendo ser: de corto plazo (12 a 72hs), a muy corto plazo (de 2 a 12 hs) y el nowcasting (casi inmediata) de 0 a 2 hs.

Las herramientas para la confección del pronóstico meteorológico, en sus diversos tipos y especialidades (marítimo, aeronáutico, sinóptico), dependen de la tecnología y la masividad de información a tiempo real y permanente.

Dentro de estas herramientas tenemos a las imágenes satelitales, que pueden obtenerse gratuitamente de la página oficial de los Servicios Meteorológicos que tienen receptores de imágenes satelitales, accediendo con un retraso mínimo de unos 20 minutos; la información de radar también se encuentra disponible de forma gratuita en la misma fuente mencionada con anterioridad, pero se está expuesto a la disponibilidad de la misma, teniendo algunos problemas (actualización tardía, no disponibilidad “real” de la información, etc), y con un retraso que varía entre 15 y 25 minutos (tomemos en cuenta, que el pronóstico de fenómenos convectivos- desarrollo de tormentas- depende de la información a tiempo real, ya que la dinámica de estos fenómenos –desarrollo, madurez, disipación- en general no excede los 45 minutos).

Las observaciones meteorológicas que se efectúan en las estaciones meteorológicas convencionales y especialmente las aeronáuticas, que generalmente no requieren de moderna tecnología, y que están a cargo de un técnico meteorólogo habilitado por la OMM, son las que tienen la capacidad operativa de confirmar fenómenos a tiempo real, mediante los códigos de información representativos para cada operatividad (Metar, Speci, Synop).

Especialmente el pronóstico casi inmediato (0 a 2 hs) necesita la información a tiempo real (Metar, Speci e información de radar), ya que se encarga de la protección aeronáutica y la seguridad de vuelo-tanto en despegues como aterrizajes-, momentos potencialmente peligrosos ante la proximidad de fenómenos convectivos, los cuales han sido los causantes de varios siniestros aeronáuticos ( Datos de siniestros aeronáuticos de los Estados Unidos de América entre los años 1970 y 1986, han documentado 367 accidentes analizados, dando como resultado que la cuarta parte de ellos fue debido al factor meteorológico).

El año pasado se formó el primer grupo de Observadores Voluntarios en Uruguay (GVVFS- Grupo de Voluntarios para la Vigilancia de Fenómenos Severos) con la iniciativa del autor de este blog y la desinteresada colaboración de varios ciudadanos de varios de nuestros departamentos, con el solo objetivo de informar las condiciones meteorológicas imperantes en tiempo oportuno, como también el post evento, recolectando toda la información disponible de potenciales daños en las zonas donde residen.

Un caso, 24 de octubre de 2009.

Las estaciones meteorológicas de la DNM (Dirección Nacional de Meteorología) que continúan su labor de observación después de las 00UTC son cuatro (Aeropuerto Internacional de Carrasco, Aeropuerto Internacional de Laguna del Sauce, Estación meteorológica de Artigas y de Rivera).
En este caso, los fenómenos meteorológicos extremos comenzaron a desarrollarse a partir de las 21UTC sobre las costas del departamento de Colonia (ubicado al suroeste de territorio uruguayo), como lo puede confirmar ésta imagen del radar de Ezeiza.



Imagen del radar de Ezeiza de la hora 2310UTC.

No se tiene información de la estación meteorológica de Colonia por encontrarse fuera del horario de trabajo; pero mediante la Observadora Voluntaria (Carola Alfaro) que se encuentra en la ciudad de Tarariras, los fenómenos no fueron de consideración.

Otros Observadores Voluntarios (Leandro Gonzales- San José, Andres Vignoli- Ciudad de la Costa- Canelones) no reportaron fenómenos de significación o que se reflejara en daños en su comunidad.

Pero en el Dpto de Salto se dieron vientos muy fuertes (llegaron a los 100 km/h), según la estación automática del Observador Voluntario en la ciudad de Salto (Joaquin Dangelo); esta intensidad del viento ocasionó numerosos daños como se describe a continuación y según el “reporte de tiempo severo para la comunidad”:

“Con un recorrido por la cuidad se pueden constatar los daños que ocasiono la tormenta. Gran cantidad de ramas de todo tamaño (prácticamente en todas las cuadras de la ciudad), 16 árboles caídos (uno cayo sobre una casa), algunos árboles fueron partidos o perdieron muchas ramas, cables de electricidad caídos que ocasionaron la falta de electricidad en varias zonas.El viento también daño tres carteles, destacándose uno luminoso de gran tamaño. La peor parte la llevo la cartelera política. Cayeron varias columnas (una sobre un auto).Varias antenas de televisión cayeron. Además muchas chapas en la vía publica debido a varias voladuras de techo.En la costanera Sur se puede observar gran cantidad de ramas además de un añejo eucalipto”.

Según el Comité Departamental de Emergencia, se denunciaron 55 situaciones de viviendas en emergencia.

Imagen satelital del trabajo de campo de la Observadora Voluntaria, Lujan Mogliazza.

Ilustración en fotos de algunos daños en la ciudad de Salto:



Complejo habitacional quedo sin techo.





Arboles de gran tamaño caídos (foto de Joaquin Dangelo).

Fuente:

  • Imagen de radar del Servicio Meteorológico Argentino.
  • Fotos del blog: http://bcpsalto.blogspot.com (Joaquin Dangelo).
  • Informes de Observadores Voluntarios (Joaquin Dangelo, Leadro Gonzales, Andres Vignoli, Carola Alfaro y Lujan Mogliazza).

lunes 28 de septiembre de 2009

Observar nuestro planeta para un futuro mejor

Mensaje de Michel Jarraud, Secretario General de la OMM,con motivo del Día Meteorológico Mundial de 2008

En los archivos de las civilizaciones antiguas aparecen innumerables referencias al tiempo y al clima, y las distintas culturas concibieron rudimentarios pero ingeniosos instrumentos para observar los parámetros meteorológicos básicos, a menudo conjuntamente con la astronomía y la astrología. A mediados del siglo XVII la humanidad estaba empezando a recoger datos de manera sistemática para tratar de establecer unas características meteorológicas que permitieran conocer el tiempo en el futuro; con todo, y a pesar de que resulta evidente que los fenómenos meteorológicos tienen un carácter transfronterizo, todavía llevó bastante tiempo establecer el concepto de observaciones meteorológicas coordinadas a escala internacional.

Fernando II de Toscana estableció la primera red meteorológica internacional en 1654. Siete de las estaciones de esa red estaban ubicadas en el norte de Italia y las cuatro restantes en Varsovia, París, Innsbruck y Osnabrück. En aquella época en Florencia se hacían 15 observaciones todos los días. El siguiente hito importante se produjo en 1780 cuando la Societas Meteorologica Palatina, nombre latino adoptado por la Sociedad Meteorológica de Mannheim, creó una red de 39 estaciones: 37 en Europa y dos en América del Norte. Aunque esa red sólo duró 12 años, supuso un importante paso adelante ya que las observaciones meteorológicas se llevaban a cabo con instrumentos cuidadosamente calibrados y ateniéndose a prácticas normalizadas. Las observaciones importantes se hicieron constar en una serie de anuarios, la Ephemerides Societatis Meteorologicae Palatinae.

Sin embargo, la auspiciosa Ephemerides también fue efímera, por lo que llevaría más de medio siglo poner en marcha la estructura necesaria para volver a lanzar el concepto de observaciones meteorológicas coordinadas a escala internacional, lo que se logró gracias a la primera Conferencia Meteorológica Internacional (Bruselas, 1853) y al primer Congreso Meteorológico Internacional (Viena, 1873). El concepto se hizo realidad con la creación de la Organización Meteorológica Internacional, precursora de la actual Organización Meteorológica Mundial.

El primer ejemplo destacado de la importancia de esta colaboración coordinada llegó en seguida de la mano del primer Año polar internacional (1882-1883), iniciativa conjunta llevada a cabo por 12 países con el fin de establecer y poner en funcionamiento 12 estaciones en el Polo Norte y dos en la Antártida. Además de mediciones estrictamente meteorológicas, se llevaron a cabo observaciones en un ámbito más amplio, que abarcaba el geomagnetismo, la electricidad atmosférica, la oceanografía, la glaciología y la toma de muestras atmosféricas. Más de 40 observatorios de diferentes partes del mundo participaron en esa empresa científica.

El 23 de marzo de 1950 entró en vigor el Convenio de la Organización Meteorológica Mundial, por lo que en esa fecha se celebra todos los años el Día Meteorológico Mundial. Poco después, en 1951, se designó a la OMM como organismo especializado del sistema de las Naciones Unidas. Se ha hecho habitual que el Consejo Ejecutivo de la OMM seleccione un tema específico para conmemorar cada Día Meteorológico Mundial. En su 58.ª reunión (Ginebra, junio de 2006), el Consejo decidió que el tema para el Día Meteorológico Mundial de 2008 sería “Observar nuestro planeta para un futuro mejor”, como reconocimiento de los beneficios científicos y socioeconómicos obtenidos por los Miembros de la OMM, sus Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) y la Organización en su conjunto de las observaciones ampliadas, variadas y autorizadas llevadas a cabo en el contexto del mandato de la OMM en el ámbito del tiempo, el clima y el agua.

Cabe señalar que, poco después de que la OMM tomara el relevo de las funciones que venía ejerciendo la Organización Meteorológica Internacional —hace ahora unos 50 años—, satélites artificiales empezaron a orbitar nuestro planeta y pronto se convirtieron en nuestros ojos en el cielo al facilitarnos imágenes y otra información vital sobre la naturaleza realmente mundial de las nubes y del tiempo significativo. Independientemente de esto, pero casi al mismo tiempo, la computadora electrónica estaba alcanzando un grado tal de perfeccionamiento que los científicos podían empezar a plantearse realmente que los métodos que Richardson propuso por primera vez en el libro Weather Prediction by Numerical Methods (Obtención de predicciones meteorológicas mediante métodos numéricos), publicado en 1922, eran realmente viables. De hecho, en 1950, el mismo año en que el Convenio de la OMM entró en vigor, Charney, Fjørtoft y von Neumann publicaron la primera predicción numérica del tiempo realizada satisfactoriamente con medios informáticos.

La comunidad científica no dudó en reconocer la importancia de estos dos destacados logros tecnológicos, que llevaron a la Asamblea General de las Naciones Unidas a aprobar la Resolución 1721/XVI sobre la Utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos el 20 de diciembre de 1961. En ella se pide a la OMM que elabore un plan para aprovechar las nuevas oportunidades que brindan esos logros. La Resolución trajo consigo dos avances importantes, a saber: el lanzamiento del Programa de investigación global de la atmósfera (GARP) y de la Vigilancia Meteorológica Mundial (VMM) de la OMM, que pronto se convertiría en su Programa fundamental para normalizar, recopilar, analizar, procesar y distribuir en todo el mundo información meteorológica y de otro tipo sobre el medio ambiente, y que constituiría la base sobre la cual se asentarían todos los demás Programas de la OMM. La VMM se puso en marcha en 1963 con la aprobación del Cuarto Congreso Meteorológico Mundial. Uno de sus tres principales componentes era el Sistema Mundial de Observación (SMO), compuesto por todos los servicios e instalaciones necesarios en tierra, mar, aire y el espacio ultraterrestre para la observación y la medición de los parámetros meteorológicos.

Aunque hayan transcurrido casi 45 años desde entonces, la VMM sigue siendo tan fundamental para la OMM hoy en día como lo era entonces, por lo que tanto la Organización como los SMHN de sus 188 Miembros la actualizan y mejoran constantemente.

Aunque hayan transcurrido casi 45 años desde entonces, la VMM sigue siendo tan fundamental para la OMM hoy en día como lo era entonces, por lo que tanto la Organización como los SMHN de sus 188 Miembros la actualizan y mejoran constantemente. Por esta razón, el Decimoquinto Congreso Meteorológico Mundial (Ginebra, mayo de 2007) aprobó un enfoque transectorial para una mejor integración de todos los sistemas de observación de la OMM. Esa integración consiste en establecer una estructura completa, coordinada y sostenible que garantice la interoperabilidad de sus sistemas componentes, y en crear y ejecutar el Sistema de información de la OMM (SIO), según se contempla en el Plan Estratégico de la OMM (también aprobado por el Congreso).

El Congreso decidió denominar esta iniciativa WIGOS (Sistema mundial integrado de observación de la OMM) y le concedió la máxima prioridad. Además, tomó nota de que la labor de integración debía llevarse a cabo en paralelo a las actividades de planificación y ejecución del SIO para que se pueda disponer de un sistema de sistemas de la OMM integrado y enfocado a mejorar la capacidad de los Miembros para prestar una gama más amplia y eficaz de servicios y a satisfacer más adecuadamente las necesidades de los programas de investigación de la OMM.

Sin duda, la integración mejorada de todos los sistemas de observación de la OMM aportará una contribución importante a la prestación de servicios relacionados con el tiempo, el clima y el agua. Para ese fin se deberá tener en cuenta especialmente si los distintos Miembros poseen la capacidad de facilitar información con la resolución, exactitud, fiabilidad y oportunidad necesarias para satisfacer las necesidades de todos los usuarios. Habrá que hacer más investigaciones y avances con el fin de completar, según corresponda, los sistemas de observación actuales. Asimismo, serán necesarios más avances científicos para mejorar las técnicas y modelos de asimilación de datos a fin de que se obtenga el mayor número posible de información útil a partir de las observaciones.

No cabe duda de que un sistema mundial integrado de observación, apoyado por un sistema integrado de información, contribuirá de forma destacada a la obtención de beneficios socioeconómicos a partir de una amplia variedad de productos y servicios meteorológicos, climáticos e hidrológicos, especialmente los que se utilizan para la protección de vidas humanas, medios de subsistencia y bienes; la salud y el bienestar; la seguridad en tierra, mar y aire; el crecimiento económico; la protección de los recursos naturales y la calidad del medio ambiente; y de que contribuirá a las actividades de reducción de los riesgos de desastres naturales, en particular, las relacionadas con la adaptación al cambio climático mundial.

Por otra parte, con la mejora de la integración de sus sistemas de observación la OMM contribuye de manera significativa a la iniciativa del Grupo internacional de observación de la Tierra de crear una Red mundial de sistemas de observación de la Tierra (GEOSS) basada en los sistemas nacionales, regionales e internacionales existentes con el fin de integrar todavía más sus respectivas competencias. Los sistemas de observación de la OMM son componentes fundamentales de la GEOSS, por lo que su eficacia dependerá de la del WIGOS.

En el contexto de la reducción de los riesgos de desastres naturales, cabe mencionar que el tiempo, el clima y el agua pueden tener repercusiones en casi todos los aspectos de la vida. Como sin duda sabrán, esas repercusiones van en aumento y afectan especialmente a las economías en desarrollo. Nueve de cada diez desastres naturales están vinculados a peligros hidrometeorológicos. Esos peligros causaron la muerte de 1,2 millones de personas entre 1980 y 2000 y sus secuelas costaron más de 900 000 millones de dólares de los Estados Unidos. La prestación de productos y servicios adecuados por los SMHN a las instancias normativas, los medios de comunicación y el público en general puede reducir significativamente los efectos de esos fenómenos ya que, aunque los peligros naturales no se pueden prevenir, la utilización de alertas tempranas adecuadas puede servir para aminorar considerablemente sus efectos perjudiciales.

En los últimos decenios también ha crecido el número de comunidades vulnerables debido a un aumento de la urbanización, los desplazamientos de población a zonas más frágiles, como las costas, las tierras bajas, los megadeltas y las llanuras aluviales, y la expansión de las comunidades a zonas áridas. El incremento de la intensidad y la frecuencia de los fenómenos extremos que se prevé acompañe al cambio climático exacerbará todavía más su vulnerabilidad. Así pues, las instancias decisorias y los gestores de las respuestas de emergencia necesitarán más información para formular los planes más adecuados a situaciones de emergencia.

Por otra parte, las actividades socioeconómicas —tales como la agricultura, el transporte, la producción de energía y la gestión de los recursos hídricos— cada vez tienen mayor necesidad de información relacionada con el tiempo, el clima y el agua. Todas esas actividades tienen potencial para proporcionar unos beneficios mucho mayores al desarrollo mediante una inversión moderada en la creación de capacidad.

Como conclusión de este mensaje anual me gustaría subrayar lo siguiente: el hecho de que el tema del Día Meteorológico Mundial de este año sea “Observar nuestro planeta para un futuro mejor” no es en absoluto por casualidad. En el año transcurrido desde el anterior Día Meteorológico Mundial se han producido varios eventos importantes que han realzado la importancia vital y sin precedentes de las observaciones mundiales.

En relación con esto, me gustaría recordar en primer lugar que el tema del Día Meteorológico Mundial en 2007 hacía referencia al inicio del Año polar internacional (API) 2007-2008, que la OMM copatrocina en asociación con el Consejo Internacional para la Ciencia. Hoy, a principios del segundo Año polar, puedo afirmar sin temor a equivocarme que los resultados obtenidos de las observaciones realizadas en las regiones polares justifican cotidianamente la importancia de que la OMM haya emprendido esta empresa científica. Por ejemplo, en septiembre, a finales de la temporada de fusión de los hielos marinos, la extensión media del hielo marino era de apenas 4,28 millones de kilómetros cuadrados, la más baja jamás registrada, e inferior en un 23% al récord registrado tan solo dos años antes. Por primera vez en los anales de la historia, la desaparición del hielo en varias partes del Ártico permitió que el legendario Paso del Noroeste fuera navegable durante algunas semanas, como habían buscado durante siglos exploradores y comerciantes.

En segundo lugar, y en un contexto similar, el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), copatrocinado por la OMM desde 1988 conjuntamente con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, finalizó recientemente su Cuarto informe de evaluación, en el que señala, en particular, que el calentamiento del sistema climático es evidente, como se desprende inequívocamente de los incrementos observados en las temperaturas medias mundiales del aire y los océanos, del derretimiento generalizado de la nieve y el hielo y del aumento a escala mundial del nivel medio del mar. Afirma, además, que gran parte del aumento de las temperaturas medias mundiales observado desde mediados del siglo XX se debe, muy probablemente, al incremento de las concentraciones de gases de efecto invernadero antropógenos. Por otra parte, el IPCC indica que son muchos los que coinciden en que, con las políticas actuales de mitigación del cambio climático y las prácticas de desarrollo sostenible conexas, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero seguirán creciendo en los próximos decenios, e indica que múltiples pruebas apuntan en esa dirección.

Poco después de que se adoptara la última parte del Cuarto informe de evaluación en Valencia (España) en noviembre de 2007, el IPCC recibió el Premio Nobel de la Paz 2007 en Oslo (Noruega), compartido con el Sr. Albert A. Gore Jr., debido a “sus esfuerzos por aumentar los conocimientos sobre el cambio climático de origen humano y divulgarlos, y por sentar las bases de las medidas necesarias para contrarrestar ese cambio”.

Por último, la 13.ª reunión de la Conferencia de las Partes (CP 13) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) se celebró en Bali (Indonesia) en diciembre de 2007. La CP acogió con satisfacción el Cuarto informe de evaluación del IPCC y manifestó su agradecimiento y gratitud a los que participaron en su elaboración por el excelente trabajo realizado. La CP reconoció que el Cuarto informe es la evaluación más global y autorizada del cambio climático que se haya hecho hasta la fecha, y que facilita una perspectiva científica, técnica y socioeconómica integrada sobre cuestiones importantes. Invitó al IPCC a seguir proporcionando oportunamente información a las Partes en la Convención sobre los aspectos científicos, técnicos y socioeconómicos más recientes del cambio climático, incluidas la mitigación y la adaptación. Además, la CP aprobó las Directrices de la Convención Marco para la presentación de informes sobre los sistemas mundiales de observación del cambio climático revisadas.

Durante la 13.ª reunión de la Conferencia de las Partes la OMM hizo hincapié en el hecho de que numerosos países en desarrollo vulnerables ya están experimentando considerables dificultades para mantener sus redes de observación y necesitarán más apoyo en el ámbito de la creación de capacidad. Asimismo, recalcó que la mejora de la investigación científica y de la vigilancia y predicción del clima son elementos fundamentales para la protección de la vida y los bienes, por lo que estos países deberían estar capacitados para utilizar adecuadamente sistemas de alerta temprana en sus actividades de reducción de los riesgos de desastres naturales, lo que contribuirá a aumentar su desarrollo sostenible.

Una vez más, la OMM ha estado a la altura de los desafíos impuestos por la necesidad de alcanzar un desarrollo sostenible, reducir las pérdidas de vidas y bienes ocasionadas por los desastres naturales y otras catástrofes relacionadas con el tiempo, el clima y el agua, así como de proteger el medio ambiente y el clima mundial para las generaciones presentes y futuras. Ese papel se reconoce en el nuevo preámbulo del Convenio de la OMM, adoptado por el Decimoquinto Congreso Meteorológico Mundial, así como la importancia de disponer de un sistema internacional integrado para la observación, recopilación, proceso y distribución de datos y productos meteorológicos, hidrológicos y conexos.

Por ello, deseo felicitar a todos los Miembros de la OMM con ocasión del Día Meteorológico Mundial de 2008.

Se transcribió el artículo íntegro pero sin las ilustraciones.


Fuera de artículo:

En el año 2008 comenzó a materializarse la idea sobre la observación de forma voluntaria e involucrando a la sociedad. Esta idea, concluyo en la formación del grupo GVVFS (Grupo de Voluntarios para la Vigilancia de Fenómenos Severos), integrada por miembros de diversas ideologias, profesiones o niveles socio-culturales, con el solo objetivo de informar lo que sus sentidos permitan sobre los fenómenos meteorológicos que sean peligrosos para nuestra comunidad, sociedad, producción, etc.

Dichas observaciones se estandarizaron bajo un formulario, que representa la "Hoja de reporte de evento severo para la comunidad", la cual es transmitida por el observador voluntario (OV) por medio del correo electrónico. La misma, tiene como objetivos guiar al OV menos experimentado, guiado por una serie de casilleros, donde encontramos: día del siniestro, hora, zona del fenómeno, observaciones especiales (granizo, precipitacion fuerte y vientos, ya sean en forma de remolinos o rectilíneos).

Se adjunta una tabla que relaciona los daños observados por el viento sobre estructuras como también la vegetación (basada en la tabla utilizada para la Nueva escala de Fujita).


La sociedad civil "Amigos del Viento", impulso desde el primer momento esta iniciativa, informando en cada charla o reunión que la misma tenia y ademas publico en su página web un formulario online, para que Ud puede ingresar los datos inmediatamente y sin demoras.

Ese mismo año el Servicio Meteorológico Nacional de la República Argentina, saco en su página web el reporte de "Observadores Voluntarios de fenómenos extremos", via online.

Ya tenemos un grupo de OV, en varios departamentos de nuestro querido país e incluso el involucramiento de OV en paises vecinos.

PERO QUEREMOS SER MAS!.

Por tal motivo te convoco a que te unas al grupo y nos apoyes en nuestro emprendimiento por el bien de todos!.



Comunicate a los siguientes contactos:

email: fernandotorena2005@yahoo.com

tel: 096-041492




sábado 22 de agosto de 2009

Tarde de piedras

Estoy hace rato pensando cómo empezar este relato acerca de una muy fea experiencia que, el 3 de enero de este año, me tocó vivir. Y para contar lo feo debo olvidarme del día espléndido que fue hasta las tres de la tarde, hora en que empezamos a ver y sentir la tormenta que se aproximaba.
Me encuentro sentado en la barranca del río Tacuarí, el cual corre junto al poblado Plácido Rosas ( que de plácido y de rosas, esa tarde no tuvo nada). Junto a mí, está mi cuñada y su esposo. En la playa, mi hijo, mis tíos y sobrinos juegan juntos, disfrutando de un hermoso día de vacaciones.
Pero el clima comienza a cambiar. Una tormenta se avecina y creemos conveniente irnos para el campamento donde se encuentra el resto de la familia ( mi señora, mi hermano, mi cuñada, mis primos y mis sobrinos). En total somo dieciocho personas acampadas. Como ya hemos decidido, esta tarde nos volveremos para nuestras casas en Vergara (a unos 35 kilometros de Dragón) por lo cual comenzamos a desarmar algunas de las carpas y levantar parte del campamento, no la totalidad ya que mi hermano y su familia se quedarán hasta el día siguiente.
Ya cargado el equipaje, emprendemos ell regreso. El primer auto en partir es el de mi padre, en el cual viaja tambien mi madre, mi señora y mi hijo. En el segundo auto van mi concuñado y mi cuñada. Y en el tercero, mi primo con su señora y sus dos hijas de 2 y 3 años. Mi otra cuñada, su hija de 12 años y yo, nos demoramos aprontando el mate y salimos tal vez dos minutos más tarde que los demás, no demasiado preocupados con la tormenta ya que, si bien se nota que es grande, todos coincidimos en que traerá un poco de viento y mucha lluvia.
Ya con el mate pronto, emprendimos el regreso. Recorremos un distancia de no más de tres o cuatro cuadras cuando, derrepente, baja la tormenta y una profunda oscuridad gana la tarde, dejándola como noche cerrada. El viento y la lluvia comienzan a arreciar y el granizo no tarda en comenzar a caer. Su duración es breve, termina pronto. Pero no con ello la situación mejora. Al contrario, lo que todos conocemos como granizo da paso a una lluvia de piedras heladas cuyo tamaño supera el de un huevo de gallina.
Más tarde nos enteramos que hubo gente que vió caer del cielo, piedras del tamaño de huevo de ñandu.
Si bien es cierto que lo más aconsejable es no detener el auto en una tormenta de estar características, nos vemos obligados a frenar. No ha pasado ni un minuto desde que se desató la tormenta y las piedras que caen ya nos han dejado sin el parabrisas y sin los vidrios de las ventanillas laterales de lado del conductor. Además, las piedras de hielo se han acumulado entre las ruedas, impidiendo todo movimiento del vehículo.
Muchas piedras se cuelan por las ventanillas rotas, llegándonos por delante y por el costado izquierdo. Junto a mi primo, intentamos arrancar la tapa del valijero para cubrirnos con ella, pero al hacerlo, varias piedras nos golpean con fuerza, lastimándonos por todo el cuerpo.
En un momento dado, a causa de la desesperación, el nerviosismo, la impotencia y el miedo, mi cuñada abre la puerta y sale del auto, quedando a merced de la lluvia de hielo. Una de las piedras que la golpea la lastima de tal manera que, horas más tarde, ya en el hospital, le aplican dos ganchos para cerrar la herida. Ella se encuentra ahora de rodillas en el suelo, medio atontada por los golpes, sin saber qué hacer, mientras la ferocidad del clima la sigue golpeando. En un intento por traerla de regreso al auto, corro afuera y las piedras me lastiman en los hombros y la cabeza. A duras penas logramos volver a la relativa protección del vehículo.
Soportamos el aluvión por espacio de unos dos minutos, tal vez más, bajo un ruido ensordecedor de los hielos que impactan el suelo y los autos con una velocidad incalculable.
Finalmente la tormenta de piedras cesa, pero la lluvia no. Temblando de frío y del susto, bajo junto a mi primo, los dos rengos por los golpes recibidos y él casi sin poder mover la mano derecha a causa de las heridas provocadas por los golpes. Retiramos las piedras acumuladas en las ruedas (entre 50 y 60 centímetros de hielo) y logramos poner en marcha el motor. Muy lentamente, avanzamos rumbo a la ruta 18, entre una espesa niebla que apenas nos permite ver unos ocho o diez metros adelante.
Además, el peligro se hace mayor ya que transitamos sobre una espesa capa, por lo menos 10 a 15 centímetros, de piedras de hielo.
El frío ese intenso, pero la sensación es aún peor. En menos de media hora la temperatura descendión de unos 32 grados centígrados a congelantes 3 o 4 grados bajo cero.
Llegamos a Vergara. Preocupado, le digo a mi padre para volver en busca de mi hermano que había quedado en el monte.MIentras, mi primo y mi cuñada eran llevados al hospital local para ser curados.
Volvemos al monte y encontramos a mi hermano en el preciso lugar en el cual la tormenta nos habá agarrado poco rato antes. El cielo se ha despejado y ahora podemos ver alrededor nuestro: sólo hay hielo. Esto parece una película filmada en el polo.
Mientras regresamos a Vergara, una nueva tormenta nos sorprende. Esta vez el granizo no es demasiado, pero el agua cae en cantidades insólitas.
Como en una película de terror, nuestro día de vacaciones en familia se convirtió en una verdadera pesadilla.Mi cuñado sufrió múltiples lastimaduras ocasionadas por las piedras; mi cuñada resultó herida en la cabeza y los hombros; mi primo en la espalda,brazos,manos y piernas. Y yo también en la espalda, cabeza, parte del abdomen, brazos y piernas. Los autos quedaron destrozados.
Pero no fuimos los únicos perjudicados por el sorpresivo fenómeno. El poblado de Plácido Rosas se vio seriamente dañado: 180 de sus aproximadamente 200 casas quedaron sin techo, la mayoría con los muebles y electrodomésticos destrozados. Arboles y plantaciones arruinados. Más de 200 ovejas muertas. También aparecieron vacas, caballos, perros y aves como patos, masaricos, caranchos,cigueñas y ñandúes, entre otras especies.
Si esto resulta feo de contar, imagine el lector lo feo que resultó vivirlo. Sinceramente deseo que ojalá nunca tengan que atravesar una experiencia como ésta.
Con afecto.
Alvaro Dávila
Vergara,Departamento de Treinta y Tres.
Uruguay.
Fuente: revista Creditel, año 5, nº44, marzo 2006, págs. 11 y 12

Catastrofe en el pueblo Dragon

El pueblo Placido Rosas, conocido como Dragón, se encuentra ubicado en la tercera sección del departamento de Cerro Largo. Con una población de aproximadamente 500 habitantes y unas 180 viviendas, fue afectado por un fenómeno climático sin precedentes en nuestro país.
El pasado 3 de enero, siendo aproximandamente las 18 horas, se abatió sobre esta humilde población una tormenta de lluvia, viento y granizada que, segín los propios pobladores, tuvo una duración aproximada de 40 minutos; dejando tras de si la destrucción total.
De acuerdo a lo que pudimos apreciar a pocas horas de ocurrido el fenómeno, unas 200 viviendas quedaron sin techo y con los enseres domésticos totalmente destrozados. Pero más allá de los pérdidas materiales está el deterioro humano de adultos y niños que vivieron un verdadero infierno.
En un primer momento, los pobladores fueron alojados en la escuela del lugar, la cual afortunadamente no sufrió deterioros importantes. Además, autoridades municipales del Cerro Largo, la Junta autónoma de Río Branco, el Ejercito y la Prefectura, colaboraron para lograr recuperar en algo los bienes perdidos.
Hoy, a dos meses de lo sucedido, gran parte de las viviendas han recuperado su techo y, mediante donaciones, beneficios y aporte de las autoridades, se ha logrado recomponer la mayoría de los enseres domésticos de las familias.
Poco a poco Plácido Rosas (Dragón) tiende a recuperarse.
Pero no sólo el pueblo fue afectado, sino que también las zonas aledañas sufrieron con el severo fenómeno: plantaciones, establecimientos rurales y agropecuarios perdieron animales, plantíos de arroz y demás daños.
También la ciudad de Vergara, ubicada en la 9º sección del departamento de Treinta y Tres (segunda ciudad del departamento) se vio seriamente afectada por un fenómeno similar al ocurrido en pueblo Dragón, pero de menor intensidad.
A diferencia de Dragón, el factor que más afectó Vergara fue el intenso viento que ocasionó la voladura de varios techos, entre el del Gimnasio Municipal, el cual hasta ahora no ha podido ser recuperado por no haber en plaza chapas del tipo que lo componían.
Autor: Dario Pereira Cela.
Fuente: revista Creditel, año 5, Nº 44, marzo 2006, pág. 10.